Pero, lo hice sali. He vivido y me alegro de aquello hoy que los anos me dan un poco mas de calma para pensar, para permitirme sentir sin la anciedad de los inicios.

Del baúl de aquellos recuerdos y otras tantas tonterías más. Ese el el titulo que se me ha ocurrido, o mal ocurrido poner a esta pagina de recorridos sin objetivos, de viajes a ninguna parte. De regresos a ningun lugar y vueltas a ninguna parte.
Si, si... casi todo esta perdido en el baúl de los recuerdos que cada uno de nosotros tiene en nuestra mente, en el pasado... el que quisiéramos olvidar y el que nos alimenta con néctar cada día para poder seguir viviendo, respirando aunque esto ultimo lo hagamos casi sin darnos cuentas. ¿ Por que... ? ¿Cuantas veces nos percatamos que respiramos? Cuando en aquellos momentos de amor recostamos nuestra cabeza sobre el pecho de nuestro compañero quizás y asi sentimos su respiración. Tibia respiración.
No sé lo que quiero contar exactamente pero quiero comenzar a hacerlo y expandirlo por allí, en estos canales increíbles que la tecnología de la comunicación es hoy nos permite hacer. Pero quiero comenzar a contar mi vida... y unirla esta con mi obra. La que he desarrollado pese a todo los últimos veinte o treinta anos.
Escribo esto a los 46 y como tantos otros a mi edad o tal vez menores... ni me creo la edad que tengo. Creo que he comenzado aceptarla como u castigo a alguna culpa que tengo escondida. Como un remedio que he de tomar sin quererlo. Comenzar a captarlo. Y es que yo no-tenia idea de mi edad hasta comenzar a ver fotos de mis congéneres del colegio. Allí al ver a aquellos ancianos canosos en actitudes juveniles vi que los anos habían pasado, pero por mas que he tratado de verme como ellos admirarme al espejo, no pueden... mi imagen esta allí la de antes. Parece que estoy un poco ciego pues por mas que trato de ver en mi rostro el de un adulto, al verme al espejo allí veo aquel mucho de unos veinticinco anos que quería conquistar el mundo, que quería viajar y hacer historia. Escapar del Perú que en esos anos apestaba a muerte, destrucción, resentimiento y racismo centenarios.
Veinte anos han pasado desde aquellos días, en que veía ese mismo Guido en el espejo, y aun soy el mismo. Queriendo escapar después de haber vivido una vida, y encontrar este paraíso aun inexistente. Aquel, que creo nunca encontrare y que no esta mas que en una parte de nuestras mentes. En esa parte que no queremos destapar pues en la locura.
Si, los locos son felices pues. Ellos se han permitido refugiarse en esa parte de sus mentes donde la razón y la realidad no son un problema. Donde ellos manejar a su antojo que ocurre y lo que no. Como en aquellos sueños en que en mis tiernos anos de niñez, tenia mis primeros devaneos sexuales. ¡ Dirigiendo yo la orquesta y haciendo de la puesta en escena mi propio nirvana!
He vivido pues. He hecho de mi vida algo muy cercano a lo que yo soñé de chico. He amado con locura hasta la locura, he pasado las más increíbles noche de amor que jamás soñé tambien. He sido aplaudido y rechazado. He sentido la admiración y tambien ser considerado una aberración. He tratado de complacer y ser complacido pero siempre, siempre salvo una solo vez en mi vida, sin tratar de herir a nadie.
Las ideas se suceden una tras la otra al tratar de escribir esta especie de crónicas mas elaboradas que como muchas cosas en mi vida van tomando forma en algún momento, pero nacen de súbito y luego crecen solas... Quiero Contra de mi infancia. De mi adolescencia en el Callao, mi paso por el colegio Católico de curas Americanos, de los anos en que me enamore por primera vez, de mis amores y desamores... de mis sentimientos y no sé por donde empezar. Será bueno coger un orden cronológico... no lo sé.
Pero, comenzare por hablar de mi Madre. Esa Santa, santa mujer que se la llevo Dios un buen dia. Cumplio su periodo, se fue a otra vida a ser Madre nuevamente, desaparecio en la nada, o quien sabe que. Pero se fue de mi vida dejandome una angustia de la que no he logrado recuperarme del todo aun.
Mi Madre.
Pero comenzare por mi Madre. Esa santa mujer que se la llevo Dios.
Ella, la más bella, más bella que cualquier Virgen Maria pintada por un romántico español y que esta impresa en millones de estampitas... ella al morir se fue derechito al cielo pues allí va solo las personas buenas y las mujeres más bellas que la virgen. Allí se fue, y me dedo solito aquí. Buscando quien me quiera el resto de mis días.
Mi vida de chico transcurrió hasta Mayo del 68 en el puerto del Callao en Lima-Perú. Nunca cuestione nada, ni sentí necesidad de nada que no fuera cubierto de ante mano por la más adorable mujer del mundo. Socorro. Socorro Cannon de Garaycochea... si, asi solía firmar ella.
Un día de Mayo mi vida cambio junto con la suya. Regresamos a casa luego de un par de días en una clínica donde fui operado del apéndice. El dolor que sentí, la experiencia de dormir fuera de casa, estar en contacto con un medio diferente fue algo que nunca olvidare. Aun recuerdo bien todo ese mobiliario y los utensilios con que me sirvieron las comidas en aquella cama de hospital. El sabor de la gelatina, olor y color nunca olvidare y creo que estarán siempre en mi vida.
Ella, mi Madre regresa a casa y exclamo que debería de ir al medico pues ella había visto que tenia un bulto, un tumor bajo la axila. Ese día cambio mi vida, la de ella y la de todos nosotros.
Cada noche y día ella no se separo de mi en aquella cínica. Durmió en una camita estrecha cerca de mí, no pudo bañarse por dos días. Al fin en casa, se dio un prolongado baño y encontró algo nuevo en su cuerpo. Ese tumor resulta ser un cáncer que tres anos mas tarde y después de terrible dolores y múltiples operaciones y traumáticos tratamientos asi como inútiles, se fue al cielo, se la llevo para siempre al cielo de las mamas y la gente buena... allí donde Dios esta con esa cara de Paz todo el día, y donde sus angelitos flotan como en las pinturas con sus caras redondas de niños buenos y esas alitas que con gracias tienen en la espalda.
Yo creo que siempre sentí un poco de culpa por aquel hallazgo en su cuerpo. Al fin, estaba ligado al incidente de mi operación. Los días siguientes y los anos siguientes fueron parte de aquel largo invierno que comenzó en el 67 o 68 y termino muchos anos después.
Un buen día, ella subió al cielo volando. Directo desde su cama de hospital. Nunca regreso a casa, se le olvido, no pudo, no la dejaron. Se la llevaron rapidito cuando no estaba yo en casa y nunca nuca me pude despedir de ella.
La ultima Navidad que pase con ella fue eso, la ultima. Nunca mas ha podido ser Navidad en mi vida. Que fantasía tan linda hemos creado en esa fecha creo. Como cada Navidad abríamos las cajas donde con cuidado y de año en año se guardaban los elementos de yeso que componían el nacimiento. Las figuritas de yeso producto de años de recolección que dormían casi por 11 meses para poder ser vistos nuevamente. Parte de la fiesta era poder hacer estos nacimientos untos. Poner un gran mantel a una mesa con que no-tenia el resto del año una función definida y que nunca supe de donde salió, quien la regala si alguien lo hizo o porque estaba en nuestra casa. Sembrar en latas viejas de leche, semillas de trigo la primera semana de diciembre consistía en el primer hecho importante de cada Navidad... y poner esos brotes en el nacimiento era parte ultima del ritual Al sacar las estatuas envueltas cada ano cuidadosamente en papel de diario muy arrugado, era una fiesta a la vista y al olor. Todo aquello olía de una forma muy especial, no sé sí a humedad, a bacterias o a que. Pero olía muy bien.
Esa ultima Navidad no fue la excepción, la excepción fue que mi Madre ya casi no podía caminar y nos dirigía a nosotros a fin de poder hacer las cosas. Ella con su cuerpo transfigurado en algo que ni ella ni nosotros entendíamos bien, había visto su piel quemada por las radiaciones, su pecho extraído por las cirugías y sus fuerzas extraídas por algo que no entendía ni aceptaba. Pero alcanzaba a entender que moría lentamente. Con ella tambien moría nuestra primavera, mis veranos y solo quedaría ese argo invierno.